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II
Foro Internacional Indígena Sobre el Cambio Climático DECLARACIÓN
DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS SOBRE EL
CAMBIO CLIMÁTICO La
Haya, 11-12 Noviembre 2000 I. PREÁMBULO Nosotros,
los Pueblos Indígenas de Nuestra Madre Tierra, en fraternidad con la familia de
las Naciones Unidas, hemos colectivamente desarrollado nuestros derechos,
responsabilidades, tanto como aspiraciones, dentro de la ley internacional y
varias declaraciones formales, incluso a la Declaración Preliminaria de las
Naciones Unidas de los Derechos de
los Pueblos Indígenas. En
reconocimiento y bajo el espíritud de dichos instrumentos, nos agrada tener
esta oportunidad para participar en el proceso CMCC, para que nuestros derechos
se reconozcan, se promuevan, y se protegan. Nosotros,
los delegados de los pueblos y organizaciones indígenas, reunidos en la ocasión
de la VI Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones
Unidas sobre el Cambio Climático, en el II Foro Indígena Internacional Sobre
Cambio Climático en la Haya del 11 al 12 de noviembre de 2000, afirmamos la
Declaración de Quito, la Declaración de Lyon del Primer Foro Internacional de
los Pueblos Indígenas Sobre el
Cambio Climático. En este presente
documento, nos dirigimos a las Partes y demás participantes de esta Conferencia
para hacer conocer las conclusiones del Foro: II.
CONSIDERACIONES
1.
La Tierra es
nuestra Madre Tierra. Nuestra
relación única con ella como sus guardianes, y como los poseedores de la
sabiduría tradicional indígena, no puede ser ignorada.
Nuestra relación especial con ella nos ha permitido desarrollar por
milenios un conocimiento particular sobre el medio ambiente que es la base de
nuestras formas de vida, instituciones, espiritualidad, y cosmovisión.
Por ello, en nuestras filosofias, la Tierra no es un bien comercial, sino
es el espacio sagrado que el Creador nos ha confiado para cuidarla donde vivimos
todos los seres. 2.
Nuestros
conocimientos tradicionales sobre el uso sostenible, la conservación, y la
protección de nuestros territorios han permitido mantener en equilibrio esos
ecosistemas. Este rol ha sido
reconocido en la Cumbre de la Tierra y es, y ha sido, nuestra contribución a la
economía y sostenibilidad del planeta y que beneficia a las generaciones
presentes y futuras de toda la humanidad. 3.
Nuestras culturas, y los territorios que se encuentran bajo nuestro
cuidado, ahora son los últimos
mecanismos que nos quedan en la lucha contra la devastación
climática
total. La humanidad tiene una
verdadera deuda con los Pueblos Indígenas
por ese rol integral que nuestra subsistencia tradicional ha presentado en el
mantenimiento de la ecologia del planeta. 4.
Algunos
instrumentos internacionales, afirman, promueven, o sugieren los derechos de los
Pueblos Indígenas a la participación plena, directa, y comprensiva sin ninguna
discriminación, en el desarrollo de políticas nacionales e internacionales las
cuales tienen el potencial de impactar sobre nuestras vidas. Por ejemplo,
mientras instrumentos de negociación como el Convenio de la Organización
Internacional del Trabajo cubre una amplia gama de los derechos de los Pueblos
Indígenas, entre ellos los temas laborales, los derechos territoriales, los
derechos sociales tanto como económicos, los derechos culturales, la
representación política, y el auto-gobierno, estos instrumentos, sin embargo,
no cumplen de una manera adecuada con nuestras preocupaciones en cuanto a la
destrucción del clima. 5.
Reafirmamos nuestro derecho a la auto-determinación
y a la libertad de decidir asuntos que directa o indirectamente se relacionen
con nuestras tierras y territorios. Nuestros
territorios incluyen ecosistemas terrestres y marinos, los cuales están entre
los más
diversos y, particularmente, los más
frágiles,
del planeta. 6.
En los últimos años, algunos instrumentos de las Naciones Unidas, como
consecuencia de la lucha de los Pueblos Indígenas, han progresado en el debate
jurídico-filosófico a fin de reconocer nuestros derechos colectivos; además,
pensamos que han habido
avances regionales y nacionales en esta materia, aún, lamentablemente,
subsisten situaciones de violaciones graves y sistemáticas a los derechos
humanos y las libertades fundamentales de los Pueblos Indígenas.
7.
El cambio climático
es una realidad. Esta realidad afecta a cientos de millones de personas indígenas
y sus territorios, incrementando la hambruna, la miseria, las plagas, y la baja
disponibilidad de recursos básicos en nuestros hábitats tradicionales,
provocando traslados involuntarios de nuestros pueblos por la razón de un medio
ambiente destruido. La causa del efecto invernadero es consecuencia de
tendencias de sobreproducción y sobreconsumo de los países industrializados,
transfiriendo la responsabilidad primaria.
Las políticas de los países en vía de desarrollo y de economías en
transición que promovuen la extracción minero y de uranio, la tala, la
producción de energía nuclear y hidroeléctrica, y la extracción de gas
natural y el petroleo, igualmente contribuyen al efecto invernadero y la
degradación de nuestros territorios. 8.
Consideramos
que las actuales discusiones dentro del Convenio de Cambio Climático,
tanto como la implementación
practica del Protocolo de Kyoto, no reconoce nuestro derecho de tener un nivel
importante de contribución.
Estas políticas
y mecanismos nos excluyen como participantes; niegan nuestra integración;
y alejan a nuestra gente. De tal manera, estas políticas
y mecanismos permitarán
a los países
industrializados eludir sus responsabilidades a una reducción
importante en las fuentes de emisiones, promueven la expansión
del capitalismo global, y profundizan aún
más
nuestra marginalización. 9.
Nos preocupa profundamente que las negociaciones sobre medidas para
mitigar el cambio climático estén basadas en una visión de la Tierra la cual
reduce los bosques, los territorios, los mares, y los sitios sagrados a su sola
capacidad para absorber el carbono. Dicha visión, y su amplia implementación,
afectan negativamente las vidas de nuestros pueblos y violan nuestros derechos y
libertades fundamentales, específicamente, el derecho a recuperar, mantener,
controlar, y administrar nuestros territorios, el cual ya es consagrado y
establecido en los instrumentos de las Naciones Unidas. 10.
Manifestamos
nuestro rechazo a la inclusión
de los sumideros dentro del MDL y declaramos profundo desacuerdo con la definición
de los sumideros que plantea el Protocolo de Kyoto de Kyoto.
Nosotros, los Pueblos Indígenas,
manejamos “los sumideros naturales” que se ubican dentro de nuestros
territorios, según
nuestra cosmovisión y su aprovechamiento integral es un derecho de nuestras
comunidades que tenemos y ejecutamos para satisfacer nuestras necesidades
locales y específicas
de
nuestras vidas. Tampoco
aceptaremos que los bosques deban ser manipulados por su habilidad de captar el
carbono. 11.
Nos preocupa que las definiciones propuestas dentro del CMCC como la
aforestación, la deforestación, y la reforestación, distorsionan a los
actuales usos tradicionales de los Pueblos Indígenas sobre sus tierras.
Nosotros demandamos que estas definiciones no contradigan a las
definiciones ya aprobadas de los mismos términos en otros convenios
internacionales, principalmente en el Convenio sobre la Biodiversidad. 12.
Los conceptos,
prácticas, y medidas que son propuestos como soluciones al cambio climático,
tales como las plantaciones, los sumideros, y el mercadeo de emisiones, conducirán
al establecimiento de proyectos que seguramente traerán varios efectos adversos
sobre nuestros frágiles y sensibles ecosistemas naturales, y así contaminarán
nuestros suelos, bosques, y agua. Aún
políticas y programas generales de desarrollo diseñados anteriormente aún con
las mejores intenciones, han resultado en serios problemas sociales y ecológicos. Dichos conceptos, políticas, y medidas no toman en
consideración los intereses de los Pueblos Indígenas.
En consecuencia, no aceptamos ningún proyecto ni programa, el cual
niegue, limite, o restrinja nuestros derechos y libertades fundamentales. III. RECOMENDACIONES 1.
Recomendamos que la VI Conferencia de las Partes garantice la más
amplia y adecuada participación
de los Pueblos Indígenas
en todas las actividades relativas al CMCC a través de: a.
Reconocimiento oficial de esta Declaración; b.
Acreditación,
con estatus especial, de los Pueblos Indígenas
en la Conferencia de las Partes, así
como en las reuniones de los rganos Subsidiarios del Convenio, tanto como en
todas las actividades que realicen; c.
Creación
de un grupo abierto de trabajo adhoc sobre Pueblos Indígenas
y el cambio climático,
con una amplia participación
de los representantes de los Pueblos Indígenas; d.
Establecimiento de una Sección
permanente sobre Pueblos Indígenas
dentro de la Secretaría
del Convenio; e.
Inclusión
de los Pueblos Indígenas
como item permanente en el agenda de la Conferencia de las Partes y de sus Órganos
Subsidiarios y las actividades que realizan; f.
Consulta
sincera entre el CMCC, el Convenio sobre la Biodiversidad, la propuesta del Foro
Permanente de Temas Indígenas
en las Naciones Unidas, y otros órganos
que toman en consideración
los casos que afectan a los Pueblos Indígenas; g.
Incorporación
de los Pueblos Indígenas
en el Panel Inter-gubernamental sobre el Cambio Climático,
el Comité Ejecutivo del MDL, equipos expertos de evaluación,
y el Comité de Monitoreo. 2. Recomendamos que sean establecidos programas apropiados de capacitación, formación y difusión sobre el Convenio y el Protocolo de Kyoto y sus actividades, con la participación de organizaciones indígenas representativas. 3.
Recomendamos que se considere a los Pueblos Indígenas
como socios paralelos en cada nivel del proceso de toma decisiones, incluyendo
evaluaciones de necesidades y estudios de caso, dentro de la formación
de políticas
internacionales y nacionales que consideren los impactos del cambio climático,
sus causas, y sus soluciones. 4.
Recomendamos que la Conferencia de las Partes apoye a los Pueblos Indígenas
en su permanente lucha por la defensa del medio ambiente, asegurando que
empresas petroleras, madereras, mineras, y los gran productores de la energía
nuclear, la energía hidroeléctrica, y el gas natural, no exploten los
territorios indígenas,
incorporando: a.
una moratoria sobre actividades que realizan dichas organizaciones en áreas
pristinas y, en su lugar, el respaldo tangible de soluciones energéticas
renovables, eficientes, y localmente viables, b.
el establecimiento de contractos obligatorios para restaurar todos los áreas
impactadas por tales actividades, con la participación
de los Pueblos Indígenas,
y c.
la creación de un Fondo para el uso de los Pueblos Indígenas
para la evaluación
de los impactos actuales y potenciales, tanto a corto, como a largo plazo, del
cambio climático,
de una forma compatible con nuestras tradiciones, costumbres, y estilo de vida. La Haya.
15 de noviembre, 2000 |
Elaborado por: CEDIN S.C. / Teléfono: (506) 8928-7165. Subvencionado con recursos propios, generados con la venta de servicios.Periódicamente distribuimos información sobre pueblos indígenas. Para inscribirse, envíe un correo a cedin@cedin.orgCopyright © 2000. Centro para el Desarrollo Indígena. Última modificación: viernes, 23 de octubre de 2009 05:28 . |